BlogESfera. Directorio de Blogs Hispanos escritos -reflexions variades-: abril 2013

sábado, 6 de abril de 2013

Cáncer


Cáncer. Redundante entorno al título. Cáncer; que, como término, debe, sin embargo, normalizarse en su utilización y requiere comenzar a romper eufemismos atávicos que remiten a una enfermedad letal y, a su vez, cada vez más corriente. Y dicha enfermedad, debe ser nombrada sin subterfugios lingüísticos: Cáncer.
Cáncer; retomando y redundando en un segundo párrafo que repite e intensifica su temido nombre, mientras que, a su vez, pretende ir desmoronando ciertos prejuicios vinculados entorno a  la enfermedad tabú; aquella que solo producía –y produce aún- defunción “tras una larga enfermedad”.
La realidad, sin embargo, es que, como remiten los versos de Jorge Manrique, “nuestras vidas son los ríos/ que van a parar a la mar,/que es el morir”. Y, ciertamente, la enfermedad no entiende de distinción; pues “allí los ríos caudales/ allí los otros medianos/ y mas chicos,/y llegados son iguales”. Versos muy pertinentes hacia algo que no prejuzga prioridad en la predisposición a la afección. El Cáncer afecta a todos e indistintamente.
Esa indistinción, sin embargo, cae en el error que el paciente de Cáncer mediatizado se percibe como alguien igualmente desigual. Ante todo debemos preguntar; ¿Es que no presuponemos que el ser humano es igual, sanitariamente en cada uno de sus aspectos? ¿Quizá afecta distintamente esta enfermedad a un personaje popular que a un verdadero ignorado o marginado social? La respuesta es evidente y cabe subrayarla: Somos socialmente discriminatorios.
Entorno a ello, se han producido polémicas absurdas –tales como que alguien que gozara de apoyo popular pudiese ser beneficiado por un tratamiento de la enfermedad que, parafraseando a Manrique, no entiende de caudales-. Sin embargo, los virtuosos que, por fortuna, han salido adelante, venciendo las vicisitudes de esta grave dolencia y se han incorporado a sus antiguos oficios, tienen muy mucho de ejemplar; pues demasiados son los que quedan ocultos e ignorados por el gran velo del desconocimiento popular.
Pero, lejos de menospreciar el rol de estas personas, su papel es cada vez más relevante. Personas que, en tanto que seres humanos, se sujetan a las leyes de la vida y de la muerte e ignoran su popularidad. Son personas que han batallado contra una grave enfermedad y que, por fortuna, la vencieron. Personas que, en la medida que son representativas de una colectividad, extienden su actitud ejemplarizante hacia el colectivo al que se someten mientras que su actitud remite al pequeño desconocido que, como él, tuvo que enfrentarse a la enfermedad, sin obviar que, pese a todo, no pudo olvidar la arbitrariedad de la alea.
Este texto, sin embargo, más allá de lo que se ha podido exponer, pretende insuflar optimismo hacia tan cruel enfermedad y, ante todo, hacer una apología del sustantivo que la nombra; esto es llamar Cáncer a aquello que lo es, sin más ni menos -ni subterfugios fatuos de la palabra que lo define-: Cáncer y nada más.

Por lo dicho con respecto a la relevante implicación pública y a la normalización del Cáncer, este artículo se dedica especialmente a Fransesc Vilanova y a Éric Abidal.