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miércoles, 28 de agosto de 2013

Independentismo: algunas explicaciones

Creo que, llegados a este punto, se debería poder explicar en castellano por qué gran parte del pueblo catalán ha decidido emprender la senda independentista. No hay un motivo exclusivo, sin embargo, la conjunción de diversos aspectos pueden dar con alguna explicación ¿Por qué esta nueva posición del pueblo catalán? En primer lugar, habrá que mirar la historia reciente entre Catalunya y España.
Recordemos los hechos. El Parlament de Catalunya, donde reside la voz del pueblo catalán, votó por amplia mayoría un nuevo Estatuto de Autonomía. El famoso Estatut siguió su tramitación pasando por las Cortes españolas donde fue significativamente modificado para lograr que éste encajara con la Constitución. Tras alcanzar, finalmente, un acuerdo in extremis entre PSOE y CiU el Estatut ya reunía el quórum parlamentario requerido y fue entonces sometido a referéndum donde recibió el apoyo de la gran mayoría de los electores catalanes. Catalunya había hablado.
Sin embargo, en julio de 2010 el Tribunal Constitucional resuelve un recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP, fallando en contra de la constitucionalidad de  artículos muy significativos del texto estatutario y reinterpretando la gran mayoría de ellos en términos restrictivos. En ese instante se produjo una gran detonación. La voz del pueblo catalán y su relación con España no estaban acordes con los principios básicos ordenadores del propio Estado español. El pueblo catalán empezó a encontrarse ante un callejón sin salida.
Las reacciones desde Catalunya no se dejaron esperar. Pero ¿por qué los catalanes no se amoldan a lo que dicta la Constitución española y no ceden a ella? Porque la voluntad del pueblo ante el cambio de relaciones era muy firme y, ya hacía tiempo que había síntomas de incomodidad con el viejo status quo. Así, desde una de las posiciones se propone un nuevo camino para trazar juntos. Sin embargo, la cerrazón de la otra sigue imponiendo la vieja y obsoleta vía por el que el otro no quiere andar más. La reacción ha acabado siendo la búsqueda de un camino propio y ajeno. Y así lo ha hecho Catalunya.
Por otro lado, ha sido evidente que la comprensión que se ha mostrado el resto de España respecto a las reclamas catalanas ha sido exageradamente nula y ello se ha traducido en descalificaciones de gran calado, que no han hecho más que exagerar el sentimiento de los catalanes de querer romper la senda caminada junto a España. No puede sostenerse un matrimonio donde uno está sometido a insultos y vejaciones.
Y, lógicamente, siempre habrá quien dirá que esto lo empezaron los catalanes con su espíritu de grandilocuencia. No lo creo cierto en absoluto; Catalunya simplemente ha expresado un modo de ver las cosas que, como se ha dicho, cierto es que cada vez es más tendente al independentismo. Pero no por ello hay que faltar el respeto a nadie y menos a un colectivo como es el pueblo catalán. No obstante, quiero acabar este párrafo con un apéndice; pues a veces ciertos sectores del independentismo han faltado el respeto a las enseñas españolas. Para nada puedo compartir esta posición y no creo que sea la mayoritaria en Catalunya. En todo caso, ningún insulto debe escudarse en estos episodios que en nunca deben ser representativos de la totalidad del pueblo catalán.
Se ha hablado también del independentismo sobrevenido por cuestiones económicas. Cierto es que Catalunya es contribuyente neto respecto al conjunto del Estado, pero también sucede lo mismo con Madrid y Baleares, y no reclaman la independencia. Así, se puede aceptar que el factor económico pueda ser relevante pero solo cuando ya hay un poso muy marcado generado por otros motivos.
En este sentido, cabe tener en cuenta algo muy fundamental: Cataluya dispone de lengua, cultura e insignias propias. Así, cabe destacarse que las personas, por esencia, necesitan sentirse vinculadas a un lugar y, a su vez, a una comunidad. Esto es así en todo el mundo, incluso en aquellos que se declaran netamente antinacionalistas –hecho que yo llamo la “falacia antinacionalista”-. La razón de este vínculo no debe ser excluyente –aunque en muchos casos, cierto, lo ha sido- y quien se vincula a algo concreto no debe odiar a lo distinto, pues gracias a esa distinción se genera, en muchos casos, cultura.
Es por ello que en Catalunya, hay un gran arraigo hacia elementos culturales propios y diferentes a los que puede representar España. En este sentido es perfectamente legítimo que las personas puedan sentirse más o menos vinculadas a lo que pueda representar Catalunya o España. Asimismo, creo que es un motivo sencillo de entender, que hay personas que se identifican solamente con Catalunya, hecho que no debería llevar asociados más problemas. Sin embargo, la mera vinculación con una realidad cultural concreta sigue siendo motivo de insultos y vejaciones, hecho que lo único que genera es cada vez más sentimiento de desarraigo respecto de España y, consecuentemente, un aumento del sentimiento independentista.

domingo, 7 de abril de 2013

Cáncer


Cáncer. Redundante entorno al título. Cáncer; que, como término, debe, sin embargo, normalizarse en su utilización y requiere comenzar a romper eufemismos atávicos que remiten a una enfermedad letal y, a su vez, cada vez más corriente. Y dicha enfermedad, debe ser nombrada sin subterfugios lingüísticos: Cáncer.
Cáncer; retomando y redundando en un segundo párrafo que repite e intensifica su temido nombre, mientras que, a su vez, pretende ir desmoronando ciertos prejuicios vinculados entorno a  la enfermedad tabú; aquella que solo producía –y produce aún- defunción “tras una larga enfermedad”.
La realidad, sin embargo, es que, como remiten los versos de Jorge Manrique, “nuestras vidas son los ríos/ que van a parar a la mar,/que es el morir”. Y, ciertamente, la enfermedad no entiende de distinción; pues “allí los ríos caudales/ allí los otros medianos/ y mas chicos,/y llegados son iguales”. Versos muy pertinentes hacia algo que no prejuzga prioridad en la predisposición a la afección. El Cáncer afecta a todos e indistintamente.
Esa indistinción, sin embargo, cae en el error que el paciente de Cáncer mediatizado se percibe como alguien igualmente desigual. Ante todo debemos preguntar; ¿Es que no presuponemos que el ser humano es igual, sanitariamente en cada uno de sus aspectos? ¿Quizá afecta distintamente esta enfermedad a un personaje popular que a un verdadero ignorado o marginado social? La respuesta es evidente y cabe subrayarla: Somos socialmente discriminatorios.
Entorno a ello, se han producido polémicas absurdas –tales como que alguien que gozara de apoyo popular pudiese ser beneficiado por un tratamiento de la enfermedad que, parafraseando a Manrique, no entiende de caudales-. Sin embargo, los virtuosos que, por fortuna, han salido adelante, venciendo las vicisitudes de esta grave dolencia y se han incorporado a sus antiguos oficios, tienen muy mucho de ejemplar; pues demasiados son los que quedan ocultos e ignorados por el gran velo del desconocimiento popular.
Pero, lejos de menospreciar el rol de estas personas, su papel es cada vez más relevante. Personas que, en tanto que seres humanos, se sujetan a las leyes de la vida y de la muerte e ignoran su popularidad. Son personas que han batallado contra una grave enfermedad y que, por fortuna, la vencieron. Personas que, en la medida que son representativas de una colectividad, extienden su actitud ejemplarizante hacia el colectivo al que se someten mientras que su actitud remite al pequeño desconocido que, como él, tuvo que enfrentarse a la enfermedad, sin obviar que, pese a todo, no pudo olvidar la arbitrariedad de la alea.
Este texto, sin embargo, más allá de lo que se ha podido exponer, pretende insuflar optimismo hacia tan cruel enfermedad y, ante todo, hacer una apología del sustantivo que la nombra; esto es llamar Cáncer a aquello que lo es, sin más ni menos -ni subterfugios fatuos de la palabra que lo define-: Cáncer y nada más.

Por lo dicho con respecto a la relevante implicación pública y a la normalización del Cáncer, este artículo se dedica especialmente a Fransesc Vilanova y a Éric Abidal.

lunes, 25 de marzo de 2013

Quebrantamiento de la seguridad jurídica


Parece que, finalmente, se ha llegado a un acuerdo entorno a la responsabilidad que tendrán los depositários chipriotas con respecto a sus ahorros. Según las últimas noticias se aplicará un -¿gravamen?- de entorno al 20% sobre los depósitos superiores a 100.000 euros.
Dicho esto, todos podemos concluir lo mismo: no pasa nada, solamente se gravará a los depositantes más ricos; estemos tranquilos. Solamente y, además, de entre estos ricos, más de una tercera parte son millonarios rusos que se aprovecharon del régimen fiscal favorable que les ofrecía Chipre –eufemismo que encubre el decir que este estado, es y ha sido, en toda regla, un paraíso fiscal-. Así, ofreciendo unos tipos impositivos desproporcionadamente bajos con respecto al resto de países de la Eurozona, Chipre hizo –quién sabe porqué- caso omiso a una situación anómala, por otro lado, muy previsible, y la Eurozona hizo la vista gorda, otra vez –como  lo hizo, asimismo, con la anomalía que yacia en el gravamen del impuesto de sociedades de la rescatada Irlanda; o, quizá, con respecto al insuflamiento casi ilimitado de dinero por parte del impoluto germánico a la exponencial creciente deuda griega; o sola e inocentemente a los fondos de alto riesgo que, desde el luteranismo ahorrador que propugnaba la Sra. Merkel, inyectaba dinero a grandes proyectos ineficientes a la vez que se hinchaba nuestra burbuja inmobiliaria-. En todo caso, la Eurozona solo se preocupó de expandir su moneda a tantos países como pudiera. La regulación, en todo caso, se generaría por virtud sacrosanta del libre mercado.
Llegados a ese punto, nadie puede negar el juego sucio de Chipre; captador de capitales en una Eurozona alérgica estos procederes. Sin embargo, tras las regulaciones pertinentes, Chipre fue admitido como Estado miembro y, en tanto a su estatuto, gozaba y se obligaba a los dictámenes de la moneda común. Ingresado ya en el Euro, Chipre continuó engrosando su sector bancario muy mucho; casi hasta sin ver el fin. Llegó a tal engordo que este mismo cuadriplicaba la riqueza media de la isla griega -esto es, el PIB de Chipre era tan solo una cuarta parte de lo que generaba su sector bancario-, fagocitando más y más capital, hasta el destino final e inevitable: El colapso.
Fue entonces cuando Chipre, sometido a una banca nacional en plena quiebra, llamó a las puertas de la Unión. La situación era ya insostenible. La UE y, en particular, la Eurozona, tras ciertos castigos sufridos y el runrún de los que se avecinaban, se dotó de mecanismos para salvaguardar a sus Estados miembros de un colapso genérico. Así fue como la UE, sumida en grandes incertidumbres, decidió crear un seguro bancario, siendo ella misma la prestataria en caso de siniestro. Todos sonrieron felices, entonces; pues no podía haber mayor aseguradora que la institución misma que había creado el Euro.
La garantía que se ofreció, transcurriendo por aquel entonces el año 2009, fue un seguro absoluto sobre todos los depósitos inferiores a 100.000 euros. El caos, sin embargo llegó para finales de marzo de 2013, cuando la quiebra del sector bancario chipriota requiso de la ayuda comunitaria. Entonces, en un primer momento, se planteó un gravamen algo superior al 6% para los depósitos cubiertos en virtud de esa cantidad. La repercusión inmediata fue la ruptura del sistema de seguros que recaía sobre los depósitos inferiores, asegurados por la propia UE mediante distintos mecanismos -el FROB en el caso español- ¿Era una quiebra, pues, de la misma institución comunitaria? La respuesta, días después, ha sido que dicha carga habría supuesto una violación del principio de seguridad jurídica.
No era entonces un problema chipriota. Lo que se ponía en duda era que aquellos Estados que se encontraban en una situación de fragilidad económica y que, en un plazo medio, podían incurrir en un rescate, pudieran incurrir, a la vez, en alguna medida arbitraria, como la impuesta a Chipre.
Ciertamente, lo más grave de todo lo acontecido es sin duda, este ultimo punto. Pues es una garantía jurídica que cuando alguien dispone de unas condiciones suscritas contractualmente, estas son vinculantes para ambas partes y, sobretodo; que nadie, ni ningún factor exógeno puede unilateralmente cambiar lo acordado. Este principio fundamental, básico y, casi, constituyente del derecho civil de todo régimen constitucional, se ha visto violado en esta ocasión. Dicha violación no es una afección sobre los más ricos –como hemos anticipado al principio-. Esto es, sin embargo, una afección sobre sobre el conjunto de las personas; pues jamás puede justificarse que lo acordado en vínculo jurídico pueda ser substancialmente modificado.
Cabe decir e insistir, ante todo, que esto no es una defensa a los más pudientes -mucho dista de serlo-. Es, fundamentalmente, una defensa de la seguridad jurídica; una defensa a que la suscripción de unas condiciones no puedan ser modificadas arbitrariamente según criterios de necesidad. Todos y cada uno, debemos ser conscientes del valor de la seguridad jurídica; pues sin su presencia no habría garantía de nada. Lo que se presenta aquí es, ante todo, una apología al contrato; nada más. Pues su vinculación permite disponer de las garantías de cumplimiento de los derechos y deberes suscritos y, en último termino, es el fundamento del mantenimiento del orden público.
Por todo ello y por las implicaciones mayúsculas, que superan los ricos y pobres, el cumplimiento del deber contractual frente a la arbitrariedad quebrantadora, debe ponderarse como algo mucho más preciado a los efectos nocivos de los injustificados incumplimientos. Pues, en esencia, la seguridad jurídica es el tronco común que permite la evitación de todos los desvíos que pueden acarrear efectos nocivos sobre cada uno de nosotros. Seamos o no chipriotas.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Chipre: pormenores de un rescate


Nos llega la triste noticia del rescate a Chipre. Rescate copagado, sin embargo, y de modo igual, desde las mismas arcas chipriotas y desde la troika (BCE, FMI y Comisión Europea). El 50% del mismo lo cubriran los tenientes de depositos en bancos de este país, el resto se cubrirá entre todos.
Este rescate contiene, sin embargo, distintos aspectos que deben salir a la luz:
1) Chipre ha sido un paraíso fiscal integrado en la Eurozona. El beneficio fiscal obtenido por la deposición que han ofrecido los bancos y las autoridades chipriotas ha sido muy, muchísimo, mayor a la media de los países que tienen como moneda el Euro. Lógicamente eso ha conllevado que muchos inversores recurrieran, alocadamente, a la disposición de sus ahorros en dichos bancos, preferiendo éstos a los de cualquier otro país de la UE. La responsabilidad de ello es, lógicamente, compartida: el gobierno chipriota se beneficiaba de la gran cantidad de capitales que descansaban en sus bancos; mientras, la UE –incomprensiblemente- obtuvo los réditos correspondientes a Chipre como Estado Miembro -y paraíso fiscal- sin verificar sus condiciones económicas para poder dar suficientes garantías como miembro de la Eurozona.
2) No todos los tenedores de depósitos son iguales. Aún siendo Chipre un paraíso fiscal, no todos los depositantes de dinero en sus bancos han sido igualmente castigados -hay que decir, hoy, que la UE estudia imponer unos tipos más equitativos-. Sin embargo, la misma Unión ha trasladado hasta ahora el castigo por disponer de ahorros en los bancos chipriotas, en un castigo igual a las grandes fortunas y a las pequeñas; pues los tipos de retención estipulados son los siguientes; mientras los grandes capitales (más de 100.000 €) gravarán un 9,9%, el tipo impositivo para los ahorradores de depósitos inferiores a 100.000 € será del 6,75% .
Es evidente que, si se tuviera que hacer frente al rescate mediante al ahorro, los tipos son demasiado onerosos; pues una familia –póngase, de media, una numerosa, de cinco miembros- que dispusiera de un ahorro en depósito –imagínese, de 20.000 €-, y que dichos ahorros fueran la base para poder sostener –sobrevivir- el día a día; dicha familia seria castigada con la imposición de 1.350 € -cantidad nada negligible para un pequeño ahorrador-.
3) El beneficio fiscal se atribuye, casi excluivamente, al capital extranjero. Los ciudadanos, en su amnesia –o indiferencia- colectiva, no ha hecho nada para cambiar la situación. Todos sostuvieron una situación económicamente insostenible; el dinero facturado por el sector bancario chipriota fue cuatro veces superior al mismo PIB del país. Es evidente que esta rátio es insostenible en cualquier estado con tributaciones normales. Sin embargo, mientras el ciudadano común chipriota tributaba a unos tipos insoslayables, han sido las grandes fortunas las que han depositado dinero sobre los bancos del país, buscando el mayor beneficio fiscal -y lo han obtenido-. De ahí el súbito interés de los gobernantes rusos –Putin y Medvédev- en que no haya afección alguna sobre el dinero depositado en los bancos del país isleño.
4) Quiebra la aseguradora más fiable: la Unión Europea. El periodo 2008-2009, previa evidencia de una inminiente crisis económica paneuropea y de consecuencias indeterminables, se decidió crear un seguro para todos los depósitos bancarios inferiores a 100.000 €. No era un seguro privado; lo garantizaba la mismísima Unión, mediante mecanismos heterogéneos. Es evidente que el recargo impuesto ahora sobre los depósitos chpriotas rompe con una norma aprobada en las más altas instancias de la Unión. Una norma que en España logró inducir a muchos ahorradores a disponer, en tiempo parcial de su dinero en depósito, conociendo el aval que garantizaba la UE con el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB).
Sin duda, un severo golpe a la seguridad jurídica de la UE, con consecuencias inconmensurables.

domingo, 10 de marzo de 2013

Chávez, chavismo y continuidad


El llanto por el deceso del creador de una nueva patria ha trascendido las pequeñas fronteras venezolanas; el luto es casi panamericano. Geográficamente hablando, no más que un pequeño estado. Sin embargo, su renombrada república bolivariana logró ir mucho más allá de la capacidad real de su economía. Hugo Chávez rehizo, reconvirtió y amoldó su tierra entorno a un nuevo paradigma.

El deceso de Chávez no solo es, así, un cambio de estereotipo entorno a la figura vacante. La muerte de Chávez conlleva consigo un movimiento ideológico; el chavismo. Muchos han avalado a su sucesor –Maduro-, nombrado por el mismísimo “Comandante-Presidente” para la continuidad del nuevo socialismo bolivariano del siglo XXI. Sin embargo, la subrogación de dicha ideología a “Un” personaje, es casi absoluta; esto es, Chávez es a la vez el fútil baile mariachi, como la nacionalización –sincrónica- del sector de las telecomunicaciones. Dicho de otro modo; el chavismo se subsumía bajo la bipolaridad entre lo coyuntural –de un baile folklórico-, con la señal bidígita de la deidad política –una suerte de Pantocrátor- que señalaba y mandaba la estatalización de un sector entero de la economía.
A la vez, asentó su economía a un desinterés entorno a las ratios macroeconómicas, a la par que su verdadera atención yació en la clase verdaderamente empobrecida de la sociedad. Chávez fue, indudablemente, un caudillo sensible hacia los pobres y así lo corroboran los índices sobre la materia realizados entre 1998 y 2013; la pobreza reducida casi a la mitad. Chávez gobernó sin la sumisión a las políticas asfixiantes de estabilidad presupuestaria que preconizan organizaciones como el FMI.

Así, año tras año los organismos regidos por las estratagemas de la economía de libérrimo mercado se aventuraban entorno a la inmediata caída del chavismo, que, sin embargo, lograba sobrevivir año tras año. Chávez, dosificaba cuidadosamente su poder petrolífero en virtud de sus aliados más firmes y seguros –entre ellos, genocidas de la magnitud del déspota sirio Bachar Al-Asad-.
De este modo, y pese al apoyo hacia verdaderos regímenes dictatoriales, Chávez lograba exportar su petróleo, y con ello promover intensas políticas sociales en su país. La vivienda, por ejemplo, gozaba de grandes “stocks” públicos que en ningún momento fueron susceptibles de conformar “burbuja” alguna; pues, a diferencia de España, ésta contaba con un aval material irrevocable, el petróleo –no hay burbujas vacuas mientras el oro negro insufla su líquido-.
Venezuela, en cambio, ha notado muy mucho la influencia del chavismo en la estatalización de la productividad. Los varemos anuales entorno a la competitividad relegaban al país a posiciones verdaderamente marginales. Cierto es que, cuando la empresa privada casi no tiene lugar, la competitividad tiende al cero. Venezuela solo puede ser competitiva mediante la continua devaluación del bolívar; la última, muy relevante, aconteció hace unos días, yaciendo Chávez, casi, en su lecho mortuorio, sin capacidad de discernir.

Las decisiones que debe resolver el chavismo, sin embargo, no son sencillas. Las elecciones que se avecinan darán un claro triunfo al oficialismo chavista en la medida que la idolatría y la victimización se transformen en voto. Maduro, sin embargo, así como el conjunto de personajes que pueden tener relevancia en este proceso sucesorio, no pueden ni podrán equipararse a Chávez, pues, pese a su afinidad ideológica, distan leguas de lograr la capacidad de empatía de la que gozaba el viejo Presidente. Y sobre esa capacidad, indudablemente, yace el chavismo.
Los próximos meses, pues, serán de tanteo; de ubicación. El chavismo, sin embargo, ha muerto con su ideólogo. El chavismo y sus implicaciones serán muy dignas de análisis en la politología actual –más cuando en Europa se dan a conocer personajes de la alterpolítica, como Grillo-. El chavismo no fue malo intrínsecamente; fue alternativo. Y ahí yace, como verdadera fuente de ideas para los próximos años; más cuando Europa se entrega a paradigmas socioeconómicos desconocidos. Las pregunta que nacen a raíz de lo dicho es; ¿podría influir alguno de estos paradigmas algo relevante en el quehacer de la política externa? ¿Hay algo exportable del chavismo a los patrones políticos basados en la economía social de mercado?

martes, 23 de octubre de 2012

Los datos ocultos de las elecciones vasco-galaicas


El presente artículo no tiene más pretensión que poner sobre la mesa ciertos datos que se desprenden de las elecciones autonómicas acontecidas este pasado fin de semana y que, en gran medida, han sido obviados por los medios de comunicación. Así, evitando hablar de hechos ya tan evidenciados como la sangría de votos que sufre el socialismo desde las elecciones generales del 20-N del pasado año, se pasaran a tratar temas que aquí se han considerado dignos de ser analizados de un modo más pormenorizado.

¿Verdadero éxito del PP?
Hay unanimidad en los medios en resaltar que la victoria del candidato popular, Núñez Feijóo -hijo prodigo de Rajoy en su tierra natal y apóstata de su política en los tiempos más oscuros- representa un aval hacia los recortes sociales y hacia la doctrina de contracción económica del gasto que ha aplicado en el Gobierno del Estado, a la vez que constituye un balón de oxígeno en su proceder futuro. Quizá algunos electores se hayan planteado su voto en estos términos; quizá. Sin embargo, si consideramos, de entrada cierto este principio, finalmente, quizá, acabe representando lo contrario de aquello que ha aparentado ser prima facie.
Pues, si, cierto es que, de entrada, el PP “ha arrasado” con una mayoría absoluta “aplastante”. Así, no solo se ha mantenido en el poder sino que, además, ha aumentado su representación en 3 escaños respecto a las elecciones de 2009 ¡Y en pleno apogeo de los recortes sociales que está llevando a término el Gobierno de Rajoy! Sin embargo, el PP ha pasado de 789.427 votos en 2009 a 653.934 en 2012. ¿Aumentado? No; ha disminuido, y muy significativamente –porcentualmente, el 17,2%-. El PP ha sufrido una debacle muy considerable: ni más ni menos que por cada 10 electores en 2009 sólo 8 les han renovado su confianza en 2012.
Es evidente, pues, que, analizando los datos, el PP ni ha arrasado ni ha logrado una cifra de electores como para sentirse orgulloso. Hay que saber, sin embargo, que estos escaños se generan a raíz del sistema de computación de los votos –el sistema d’hondt- universalizado y viciado de desproporcionalidad en la asignación escaños/votos; un sistema que ningunea a las fuerzas con menor representación ya que para cada escaño adicional se requieren menor cantidad de votos. O, dicho de otro modo, las fuerzas más votadas tienen mayor facilidad en lograr representación parlamentaria –solo así se concibe que un partido que ha logrado el 45,72% de los votos obtenga el 54,67% de los escaños (caso del PP en Galicia)-.

El voto en blanco
Casi nadie habla de él y, de hecho, es el antiprotagonista por antonomasia. Sin embargo y, pese a que los medios han obviado de forma clara este hecho, hay que reparar muy seriamente en este aspecto. El voto en blanco ha aumentado muy significativamente. La diferencia en puntos porcentuales es casi insignificante, si tenemos en cuenta que, casi siempre, este voto ha sido casi marginal. Pero, por otro lado, en las vigentes elecciones ha habido una cantidad muy importante de personas que, trasladandose de sus hogares a sus respectivos colegios electorales, introducieron su sobre vacío, sin sigla alguna.
En este sentido, hay divergencias entre Euskadi y Galicia. Euskadi parte de la legalización de un partido que ha movilizado, en estas ultimas elecciones, gran parte del electorado y que, por lo tanto, el voto en blanco –que, en otros momentos se alcanzó por la vía de la nulidad, llegando a superar el 8%- no es representativo del malestar social sino de la ausencia de una alternativa política en la que apoyarse. No obstante, éste pasó de representar el 1,01% en 2009 al 1,29% en la actualidad. No deja de ser sorprendente que, pese a la legalización de una fuerza que representa a gran parte de la sociedad vasca, la opción por no decantar el voto hacia ningún lugar se haya incrementado un 21%.
En Galicia, sin embargo, el trasvase hacia el voto en blanco es mucho más impactante; pues pese a la marginalidad del mismo, pasa de un 1,66% en 2009 a un 2,69 en las presentes elecciones, lo que representa un incremento de un 62%.
Así, la conclusión es evidente y, de hecho, se vincula con los datos aportados por los últimos sondeos del CIS; la desafección política crece día tras día y cada vez más ciudadanos creen que uno de los principales problemas que afectan al Estado español se vinculan con la clase política; llegando a ser éste el tercer problema del país.

Izquierda nacionalista
El autentico descalabro del PSOE y sus filiales autonómicas ha supuesto que muchos electores identificados con el progresismo político hayan optado por otras formaciones de izquierdas. Lo curioso de todo ello, sin embargo, es que, si bien el socialismo se identifico con el internacionalismo durante tiempo, los nuevos panoramas que se abren en el naciente sector izquierdo del arco parlamentario presentan una clara vocación nacionalista -por no decir, en según que casos, directamente secesioncita-.
Cierto es que el BNG nunca ha ocultado su posición como partido nacionalista de izquierdas –y, de hecho, eso es lo que lo distingue fundamentalmente de CiU o del PNV-. El progresismo que ha enarbolado el BNG, en cambio, parece haberse vuelto obsoleto. Su viejo –ya anciano- y carismático ex-líder, Xosé Manuel Beiras, ha optado por la fundación de una alternativa más dinámica y fresca al nacionalismo gallego de toda la vida. Así, con la creación, por el propio Beiras, de Anova, se pretende integrar los diferentes espectros del izquierdismo, hecho que lo ha llevado a presentarse en una exitosa coalición con la federación gallega de Izquierda Unida. En ese sentido, los sondeos recogían la posibilidad que esta nueva fuerza irrumpiera en el parlamento gallego ocupando algún que otro escaño. Uno, decía el CIS; nadie imaginaba sin embargo que iban a ser 9 y que terminaría por relegar al BNG como tercera fuerza política.
En Euskadi el tema es significativamente más delicado. Pues hay que decir, en primer lugar, que la izquierda nacionalista se vincula allí, fundamentalmente, con la conocida izquierda abertzale que, pese a su actual desvinculación manifiesta de todo tipo de violencia, sigue manteniendo la estela que ha arrastrado durante su largo festejo con ETA. EH Bildu, en este caso, se nutre de otras dos fuerzas que han tenido larga tradición democrática y que se han vinculado fuertemente al progresismo en Euskadi: Eusko Alkartasuna, de tinte algo más socialdemócrata, y Alternativa, con una tendencia más inclinada al neocomunismo. En todo caso, la apuesta es clara, la izquierda más radical ha presentado un órdago nacionalista que, en muchos casos, es claramente  independentista. Un modelo, sin duda, exitoso, que ha colocado a este conglomerado como segunda fuerza del nuevo parlamento vasco con 21 escaños y a sólo 6 del PNV.
Este cambio, que no ha sido remarcado excesivamente a nivel mediático, ilustra un nuevo modelo social; el izquierdismo internacionalista (o quizá, mal llamado, constitucionalista, por ciertos medios de comunicación), que tendía a una neutralidad con lo referente a las cuestiones de identidad nacional, ha girado claramente para abrazar lo que parece, será su nueva posición política; esto es, la defensa de un fuerte sentimiento patrio con respecto a las tierras de Galicia y Euskadi respectivamente sin salirse en ningún caso de las líneas que acotan el espacio propio de la izquierda.

lunes, 18 de junio de 2012

Tres apunts d'actualitat


Rajoy se’n va a la cimera del clima de Rio de Janeiro
El president del Govern marxa una setmana a la cimera del G-20 per al desenvolupament sostenible. L’objectiu és legítim i, tan de bo, es puguin assolir compromisos vinculants arrel d’aquesta cita. Ara bé, mirant cap endins, Rajoy, ha reduït els ajuts a les energies renovables a percentatges irrisoris respecte als pressupostos anteriors. Alhora, el sector miner està en peu de guerra i, entretant, el Govern obvia la difícil situació d’aquells que han estat treballant en un entorn insalubre i degradant. El fet fonamental, no és la prolongació d’ajuts a la mineria del carbó, sinó aconseguir efectuar una reconversió efectiva envers a altres models energètics. No podem oblidar que, aquí, gaudim d’uns índex d’insolació que molts països europeus desitjarien. Perquè no desenvolupem la fotovoltaica? Més enllà de les declaracions; algú està disposat a apostar per una economia productiva sostenible?
En un altre ordre de coses, cal subratllar que la “fugida” de Rajoy se suma, també, a la ja prolongada evitació de qualsevol exposició pública de la seva persona. Sap que l’Estat que dirigeix es troba sumit, ara per ara, en un gran incendi i pretén sortir indemne de les flames. Però, recordem que una de les activitats fonamentals del Parlament és el control de l’acció de Govern i que, Rajoy, emparat en la seva majoria absoluta està buscant contínuament subterfugis per trepitjar el menys possible les cambres legislatives; fet, sincerament, que debilita una mica més el ja de per si esgotat Estat de Dret espanyol.

Grecia continuarà –de moment- a l’Euro
Certament, no sé si és beneficiós o perjudicial. En tot cas, la mirada a curt termini, des de l’òptica dels mercats i dels poders politics, aconsellaven la victòria de la centre-dreta com, finalment, ha esdevingut. Ara bé, mirant poc més enllà de les repercussions electorals, es molt probable que la continuïtat de Grècia com a Estat membre de l’euro no sigui altra cosa que  el perllongament d'una agonia amb final tràgic. Els poders de la troika –és a dir, la Comissió, el BCE i la UE- han dramatitzat entorn a la possible sortida de Grècia de la “moneda comuna" i el retorn a la dracma. Ara bé, quin seria el preu a pagar? Òbviament una devaluació severa de la nova moneda. En tot cas, les qüestions que es plantegen entorn a aquesta qüestió són massa complexes i, difícilment, es podrien abordar en un sol paràgraf.
Convé ressaltar, però, que la disjuntiva del ciutadà grec ha versat entre dos extrems: la permanència a l’euro i, alhora, l’assumpció de les severes restriccions que imposa la troika; o, per altra banda, la denegació dels ajuts europeus i el retorna una dècada de pràctica autarquia. No és fàcil i, menys quan el maquiavelisme de la cancillera Merkel ha imposat unes polítiques econòmiques summament restrictives al conjunt de la Unió. L’evidència de l’interès germànic per recuperar la seva inversió en deute amb respecte a Grècia (Commerzbank, una de les entitats bancàries de referència a Alemanya, disposa d'un percentatge elevadíssim de deute grec) està posant en perill el conjunt de la UE. Recordem-ho; el social-cristianisme de la Sra. Merkel dista molt de posseir finalitats caritatives.

Dívar deixa el seu càrrec aquest dijous
Finalment la pressió social ha aconseguit forçar la dimissió del funcionari públic millor remunerat d'Espanya ( 130.152€/any)  amb excepció, tot sigui dit, de l’intocable Rei que, a part de poder viatjar a Botswana a caçar elefants, té un salari bàsic de -ni més ni menys que- 292.752€ l'any. El Sr. Carlos Dívar, President del Consell General del Poder Judicial (un òrgan molt probablement prescindible en el sistema constitucional vigent) i, alhora, del Tribunal Suprem, dimiteix. Dijous vinent és la data marcada perquè aquest senyor, després de la publicació dels seus viatges onerosos a diversos llocs d’Andalusia i a d’altres regions de l’Estat, deixi el seu càrrec, senzillament per la pressió social que s’han generat com a conseqüència de les seves praxis davant l’opinió pública.
En tot cas, i deixant de banda la possible imputació penal per possible malversacions de fons públics, és especialment greu que un alt funcionari de l’Estat pugui haver carregat  a l’erari comú un seguit de viatges difícilment justificables des del punt de vista professional
Independentment, però, de si la investigació de la justícia li atribueix ulteriorment responsabilitats penals és molt significativa que hagi estat, en darrer terme, la pressió exercida per la ciutadania la que, finalment, hagi portat a Dívar a abandonar el seu càrrec. Tant de bo aquest fet no acabi aquí; recordem que encara tenim pendent el descobriment de les responsabilitats derivades de la mala gestió de Bankia i que ha requerit la injecció de 23.000.000.000 d'euros per part de l'Estat.